Friday, 30 May 2014

La mentira patológica


Cuando hablamos de mentira patológica, mitomanía o pseudología científica  nos referimos a  los casos en los que una persona tiene tendencia a mentir de forma  compulsiva o adictiva.
Al comienzo del problema, estas personas son conscientes de sus mentiras pero una vez la tendencia se acentúa convirtiéndose en un hábito , hay ocasiones en las que la persona acaba creyéndose sus propias historias.

Las mentiras no tienen por qué resultar llamativas o irrealistas, es más, frecuentemente son mentiras sutiles o cotidianas que fácilmente cualquiera de nosotros podríamos creer. Por ejemplo: decir que has llamado al fontanero para que venga a arreglar algo en casa cuando no lo has hecho; decir que has pagado la factura que debías cuando no es así; afirmar que has aprobado un examen cuando ni te has presentado….

La razón por la que se suele caer en la mentira patológica es que la persona no se siente conforme con la vida que lleva y se acaba inventando otra muy distinta que coincide con la que desearía tener. Es decir, al no sentirse feliz con su realidad, la persona se inventa otra diferente que le haga sentirse mejor consigo misma y con el mundo que la rodea.

Normalmente la persona miente en situaciones en las que de una forma u otra va a salir beneficiado. No estamos hablando tanto de beneficio material sino más bien a nivel emocional. Con las mentiras la persona siente que gana afecto, aprobación, respeto… por parte de quienes le rodean. Es la forma que se tiene de asegurarse una mayor aceptación por parte de los otros.
Como cabe deducir de lo anterior, la persona que padece este problema suele tener baja autoestima y muchas veces también carece de las habilidades sociales adecuadas.

Cabe tener en cuenta que aunque la mitomanía no esté catalogada de forma oficial en el DSM-V, es un problema psicológico que a la larga puede dar lugar a numerosos y graves problemas en la vida personal y profesional de quien la padece: despido laboral, ruptura de la pareja, asilamiento social, problemas económicos, problemas familiares….Esto es lógico cuando las personas de tu alrededor se dan cuenta de que les has estado engañando en todo tipo de asuntos durante mucho tiempo.

Cuando la persona viene a consulta, es importante hacer ver a los familiares y allegados que es un problema de tipo psicológico y que por lo tanto el paciente no lo hace por voluntad propia sino que se ha convertido en un problema sobre el que tiene muy bajo control. Podríamos compararlo a otras adicciones como: drogadicciones, Piromanía, Tricotilomanía o Cleptomanía, por ejemplo.


Una vez el paciente ha reconocido su problema y está dispuesto a poner remedio, es esencial disponer  del máximo apoyo de sus seres cercanos, algo difícil en muchos casos debido a que estos ya no confían en el paciente y se han visto gravemente perjudicados por el problema.

En el tratamiento, deberemos  fortalecer la autoestima y si es necesario, las habilidades sociales del paciente y/o mejorar la habilidad de solución de problemas, para conseguir que se encuentre satisfecho consigo mismo y con lo que le rodea, de forma que pierda la necesidad de disfrazar su realidad. El objetivo es la aceptación de uno mismo y de la vida que tiene, mejorando lo que sea posible y aceptando lo que no puede cambiarse.

No hay que olvidar la posibilidad de que la mentira patológica forme parte de otros trastornos más graves como Trastorno por Esquizofrenia o  Trastorno de Personalidad Narcisista, por ejemplo. En cuyo caso formaría parte del cuadro de síntomas o manifestaciones que entraría dentro del trastorno y por lo tanto cabría disponer de tratamiento diferente.





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Sara LLorens Aguilar
sllorens@cop.es

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