Thursday, 13 September 2018

¿Soy débil por ir al psicólogo?

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Tenía preparado para hoy un post sobre los peligros de los antidepresivos pero tras una pequeño debate que tuve ayer con un par de personas, me resulta inevitable no sacar el tema en el blog. No recuerdo cómo surgió la conversación pero de repente me encontré escuchando: "las personas que van al psicólogo son débiles"  y al tercero en discordia apoyando el comentario. "La vida es dura y uno se tiene que hacer fuerte. No puede ser un camino de rosas. Yo he pasado por cosas y no he ido a ningún psicólogo. Uno tiene que aprender a lidiar con los momentos difíciles de la vida". 

Resultado de imagen de prejuiciosHay veces que oigo sandeces sobre los psicólogos o la psicología en general. Depende de cómo me pille, del comentario en sí, del tipo de personas presentes y relación que tenga con ellas, me molesto en dar mi opinión o no. Y soy más o menos contundente. 
En este caso, el comentario en sí me molestó lo suficiente como para librar esa batalla.

Vamos a ver, partiendo de la base de que en España  seguimos estando los últimos de la cola en lo que respecta al área de la psicología. Comentarios como los que oí ayer son una creencia  general en nuestro país. Cada vez menos pero lo siguen siendo. Esto no pasa en USA, Canadá, Reino Unido... entre otros, donde a la psicología se le da la credibilidad que merece y que va acorde a toda la investigación científica que la precede. Cierto es que la psicología es una ciencia relativamente nueva si la comparamos con las demás pero no por ser más desconocida es menos válida que el resto. Sin embargo, la realidad es que al ser más desconocida, da lugar un mayor grado escepticismo. El desconocimiento o ignorancia sobre un tema siempre va cogido de la mano de los prejuicios. Bien agarraditos. Las personas que creen que aquellos que acuden a consulta son débiles, no hacen sino que basar su afirmación en prejuicios. Rascas un poco, como hice yo ayer, y los dejas sin fundamento alguno.
                                                    
Que alguien no vaya al psicólogo no implica, ni de lejos, que sea más fuerte que aquel que acude a un profesional. ¿Desde cuando reconocer un problema y pedir ayuda es de débiles? Ya lo he comentado en más de una ocasión:

  • En primer lugar, hay que ser inteligente, valiente y honesto para reconocer que se tiene un problema.
  • En segundo, hay que ser humilde e inteligente a la par para reconocer los propios límites en un momento dado y admitir que llegado un punto,  uno puede no saber cómo  resolver la situación por sí mismo.Se intentó pero no se pudo.
  • Por último, hay que ser muy valiente para pedir ayuda a un desconocido y fuerte para encaminarse en el  duro proceso que representa hacer una terapia. Porque no nos engañemos, pasar por terapia es un proceso muy 'fastidioso'                                  
La persona que tiene un problema y  no pide ayuda, no es más fuerte que quién admite el problema y la pide. Quizás más resistente pero no más fuerte. Y la resistencia no tiene por qué ser positiva, depende de a lo que te estés resistiendo. De hecho, una gran parte de los problemas que recibo en consulta se deben a haber resistido más de lo que uno podía. Meter el polvo debajo de la alfombra no equivale a limpiarlo. 

Resultado de imagen de debilidad

Al igual que dije ayer: "¿qué argumentos tienes tú para afirmar que un paciente mío es débil? No tienes absolutamente ningún dato de esta persona  y sin embargo, por el mero hecho de que acude a una consulta de psicología, ya das por sentado que es débil ¿Qué es eso sino un prejuicio?"

Cada uno hemos tenido una suerte en la vida, unas circunstancias, una educación, una familia, un entorno,una biología... No a todos se nos han dado las mismas herramientas para lidiar con la vida y ante un mismo problema no todos reaccionamos igual pero eso no implica que podamos generalizar llamando al otro "débil" cuando muy probablemente sea mucho más resolutivo que tú y que yo en otras muchas áreas.
No digo que en la consulta de un psicólogo no podamos encontrar gente  débil, lo que digo es que  no encontraríamos una mayor proporción que si buscáramos fuera. Pedir ayuda  no se debería considerar un criterio para definir la debilidad o la fortaleza del ser humano. Quizás una medida de resistencia pero no de fortaleza. 
Luego vino la mejor parte de la conversación: Por ejemplo, cuando os llaman cuando hay un accidente de avión o una catástrofe  ¿qué va a hacer un psicólogo en esa situación? Si se te ha muerto tu hijo o tu mujer  ¿qué va a hacer  un psicólogo? ¿darte consejos? (porque tenía la pared  lejos que si no me hubiera dado de cabezazos contra ella) Y es aquí cuando enlazo con lo que comentaba en líneas anteriores sobre el desconocimiento y los prejuicios sobre la psicología en general. Ya no con el rol de paciente sino también con el del psicólogo y su función.  Pero es que al final,  todo sigue el mismo hilo: si piensas que el rol de un psicólogo es aconsejarte como lo haría un amigo, es perfectamente comprensible que tengas prejuicios sobre aquellos que "pagan por pedir consejo" (Nótese el sarcasmo)

La conversación fue más extensa pero creo haber escrito un buen resumen de la misma. Simplemente para que reflexionemos porque desgraciadamente la opinión de estas dos personas es representativa de una gran mayoría. Da que pensar.

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Monday, 3 September 2018

¿Qué tendrán las vacaciones?

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Las vacaciones son un alto en el camino en la vida diaria. Para unos más largas que para otros, en distintas fechas,  llevadas de distinta forma... pero todas ellas suelen ser un alto en el camino, como mínimo, del día a día laboral y en muchos casos, del día a día en general. En circunstancias normales  suelen  representar un soplo de aire fresco, una recarga de la  batería. Ayudan a  disminuir el estrés, mejorar el estado de ánimo, la autoestima y parece ser que también mejoran la calidad del sueño. Además, estudios relativamente recientes afirman que reducen el riesgo de infarto.

A nivel psicológico, las vacaciones suelen ser para la mayoría de  nosotros (siempre hay excepciones) un potente reforzador positivo ¿y eso por qué? ¿Qué beneficios tienen  que las hacen tan necesarias? Para empezar...
  • Las vacaciones sirven para romper la rutina. Cierto grado de  rutina está bien porque da estabilidad, seguridad y cierta sensación de control al ser humano. La rutina es necesaria más  para unos que para otros pero al fin y al cabo necesaria a cierto nivel. Aún así, a pesar de esa seguridad y estabilidad que nos proporciona, también da lugar a cierto grado de automatismo, falta de motivación y aburrimiento. Es sano e incluso necesario romperla de vez en cuando y las vacaciones (sean de una semana, varias o dos meses; sea yéndote de viaje a  la otra punta del mundo o leyéndote un libro en la playa) cumplen con esa función.
  • Las vacaciones sirven para emplear tiempo en lo que a uno le gusta:  leer, tomar el sol, viajar, hacer trabajos de carpintería, cuidar el jardín, hacer un curso, pasar más tiempo con la familia/ amigos, ir al campo, hacer deporte... Lo que sea que a uno le guste y el día a día no le permite  (o sí pero uno no encuentra tiempo porque se siente en la obligación de priorizar "otras cosas más importantes"). Esto se resumiría en tener más tiempo para uno mismo. Si bien es cierto que las circunstancias de cada uno son muy diferentes, suele ser más fácil encontar tiempo para uno mismo en vacaciones. 
  • Las vacaciones sirven para desconectar. Desconectar del jefe, de los compañeros de trabajo, del ordenador, del móvil, de los emails, de las preocupaciones en general... Desconectar de unas cosas para conectar con otras. Yo misma compruebo cada año como las estadísticas de este blog descienden significativamente en los periodos vacacionales para luego recuperar su ritmo normal. Lo dicho,  nos deconectamos de muchas de nuestras acciones cotidianas para conectarnos con otras.
  • Las vacaciones de verano (que aunque no son las únicas suelen ser las más extensas para una  mayoría y además marcan el inicio del curso) sirven para pensar  lo que queremos para los próximos meses: posibles nuevos proyectos personales y/o profesionales, nuevos objetivos e ilusiones. Pensar en qué es lo que queremos del nuevo curso y cómo podemos conseguirlo. Para muchos (yo me incluyo) el 1 de septiembre es el equivalente al 1 de enero.
  • Las vacaciones de verano  son como un break entre el año/curso viejo y el  nuevo. Por esto en ocasiones nos sirven para pensar y reflexionar sobre los meses pasados, lo que hemos hecho y lo que no, lo que nos ha sucedido, los cambios por los que cada uno ha pasado, lo bueno, lo no tan bueno... Dependiendo de lo introspectivo que sea cada uno, este "repaso al año/curso" puede dar mucho de sí. Y podemos aprender mucho  de él.
  • Las vacaciones sirven para coger perspectiva sobre asuntos concretos que acontecen en nuestras vidas en el momento presente. En ocasiones la inercia del  día a día no nos deja pensar con claridad sobre ciertos temas. Tomarnos un tiempo en el que nuestra rutina y nuestro contexto cambia, nos ayuda a ver ciertos asuntos con mayor claridad.
  • Para algunos las vacaciones representan tiempo para estar con personas que, por diferentes motivos, no pueden ver con la frecuencia que desearían el resto del año . Tiempo con personas queridas. 
Las vacaciones tienen como resultado una vuelta al día a día con  más  energía, más ganas (eso va según cada uno porque hay a quién le cuesta mucho "la vuelta a la realidad"). Y si vuelves con más ganas y  más fuerza, te beneficias directamente tú e indirectamente a tu entorno, tanto personal como laboral. Actúa a modo de onda expansiva.Lo que dure el efecto de la onda ya es otro cantar pero mejor eso que nada.

De momento, le damos la bienvenida a un nuevo septiembre.

                                                           

     
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Tuesday, 21 August 2018

¿ Y qué hay de los familiares?

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En todos los posts te hablo de los pacientes. A veces lo hago de forma más directa que otras pero al final siempre se  trata de ellos. Ellos son los protagonistas de la terapia y por ello, en muchos casos y  sin darnos cuenta, dejamos  a la familia  en segundo plano o...en tercero... o en ninguno. El paciente es quién más sufre y quién va a consulta pidiendo ayuda pero  en bastantes casos la familia sufre casi igualique el propio paciente.   

Es importante recalcar a los familiares que una cosa es participar en la terapia implicándose y siguiendo las pautas del terapeuta y otra cosa muy distinta es que carguen con la responsabilidad de la recuperación del paciente. La responsabilidad recae sobre los hombros del paciente, no de los familiares. Los familiares ayudan, colaboran. El paciente actúa, avanza. Yo siempre recalco a los familiares  que  su colaboración importa, que todos hemos de ir a la par pero que tenemos (los familiares y yo) poder hasta cierto punto y que por mucho que nos esforcemos, si el paciente no quiere, no podremos.
En bastantes ocasiones uno de los familiares (siempre suele haber uno que se implica más que el resto) me dice: "Es que ya no sé qué más hacer para que cambie" y mi respuesta suele ser similar en todas esas ocasiones: El planteamiento no está bien hecho, no eres tú quién tiene la capacidad para hacerle cambiar. Es él/ella quién debe de coger el toro por los cuernos. Tú ya estás haciendo todo lo que está en tu mano.

Resultado de imagen de familiaresA veces, el familiar te llama simplemente para desahogarse con alguien objetivo que comprenda la situación  y para compartir algunos sentimientos que  socialmente podrían considerarse "inaceptables" a ojos de muchos y por ello la persona no comparte con amigos o gente cercana.  A veces los familiares lloran delante tuyo de pura desesperación. A veces gritan, no porque estén enfadados contigo, sino porque lo están con la situación, con la vida. A veces los familiares te cuentan opciones descabelladas que han barajado por mero desconocimiento sobre el tema y entonces tú puedes aprovechar para orientarles a través del conocimiento que tengas para que no caigan en manos u opciones que lo único que les  van a proporcionar, en el mejor de los casos, es una caída en picado de la cuenta corriente. A veces los familiares te piden que mientas.  Esto último es algo que me genera especial rechazo porque  soy una persona que necesita expresarse con mucha libertad y las mentiras te obligan a vigilar lo que dices. Y suelen traer problemas. Siempre son mentiras piadosas, mentiras que, en cierta manera, justifican el fin. Mentiras con buen sentimiento y mirando siempre por el paciente. Siempre hay casos y casos, siempre hay excepciones pero  por norma general no lo veo aconsejable por una cuestión de ética.

Resultado de imagen de educaciónCuando ves a familiares preocupados, con ganas de implicarse, siempre y cuando el paciente (mayor de edad) apruebe esa implicación, lo primero de todo en terapia es la PSICOEDUCACIÓN sobre el tema a tratar. El conocimiento es  básico. Ideas claras, concisas y con un lenguaje adaptado a  la persona sentada en frente: qué tiene  su hijo/hermano/pareja, cómo se origina, cómo se trata, cómo puede colaborar, qué no tiene que hacer y el por qué, porque lo que ha hecho hasta ahora y creía que estaba bien no lo está.... Estos temas son algunos de los básicos. Qué pregunten dudas, aunque les parezcan barbaridades, que las pregunten.

Hay casos en los que los familiares te piden consultas para ellos mismos para poder desahogarse con algo más que una llamada y poder aprender a lidiar mejor con la situación en casa, ya no por el paciente sino por sí mismos. Esto sucede en una minoría de los casos pero es buena idea si se puede llevar a cabo.

En cualquier caso, el mensaje que quiero transmitir con este post es  recordarnos a todos el papel tan sacrificado de los familiares. En la sombra y haciendo poco ruido pero al pie del cañón.

                                                                    




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Friday, 27 July 2018

La culpa

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Ya te he hablado en otras ocasiones  de las diferencias entre las emociones básicas o primarias y las emociones complejas o secundarias. La culpa entraría dentro del segundo grupo y a ella vamos a dedicar el post de hoy. 
Resultado de imagen de la culpa
La culpa se da cuando hacemos o decimos algo que de alguna forma infringe nuestra moral, nuestros principios y/o las reglas sociales de la cultura en la que uno viva. El  remordimiento y malestar es mayor si  las consecuencias dañan a  personas importantes de nuestra vida. A pesar de ser considerada como una emoción negativa porque nos hace sentir mal, al igual que  todas las emociones, la culpa  tiene su función en el ser humano y  en este caso, cuando se vive de forma sana, es una emoción que nos motiva y empuja a reparar los daños causados, sea a través de una disculpa, una confesión, prestar ayuda para mejorar una determinada situación...
La culpa también nos ayuda a  reflexionar sobre nosotros mismos,  nuestra moral, en qué punto estamos al respecto, en qué dirección queremos dirigir nuestros pasos...

Luego está la culpa de origen irracional, mal gestionada e inútil, digo "inútil" porque deja de cumplir su función. Vamos, lo que viene siendo una carga sobrante ¿Esto en qué casos se da?:
  • Existen personas que tienen una tendencia natural a sentirse culpables por todo, con o sin razón. Suelen ser personas con baja autoestima, inseguras y poco asertivas, que tienden a responsabilizarse de las consecuencias negativas de las situaciones sin que haya justificación para ello, o si la hay, se responsabilizan de forma exagerada y perjudicial. El origen de la culpa es muchas veces irracional porque por sentido común uno no puede ser el responsable de lo que salga mal el 100% de las ocasiones y esto es fácilmente comprobable cuando hablas con el paciente, desgranas la situación y pones a prueba su interpretación de la situación.
  • La culpa  gestionada de forma insana  se retroalimenta a través de una serie de creencias irracionales (esquemas de vida, formas de ver el mundo  que cada uno tenemos y con las que hemos crecido) y pensamientos automáticos negativos. Son los encargados de nutrir a la culpa para que cada vez pese más y perdure en el tiempo. Uno difícilmente se percata  de lo que está haciendo, ya que se ha educado en esa forma de pensar, por lo que lo vive como algo "natural", no irracional, y por lo tanto no se da cuenta de hasta qué punto influye en su dolor.
  • A este círculo vicioso  de la culpa, le añadimos que la persona:
  1. O bien no se atreve a hacer nada  para cambiar la situación.
  2. O bien no puede hacer nada porque se siente culpable por una situación que se escapa a su control. No depende de ella. Culpabilidad de origen irracional.
  3. O bien ya llevó a cabo  acción/acciones  resolutiva(s) pero no dio los resultados que esperaba  y aún así sigue sintiéndose culpable. 
        En cualquiera de los casos nos encontramos ante la misma situación: Un bloqueo, un estancamiento. Y hay que añadir que la persona vive la culpa como un verdadero tormento.

                                                   Resultado de imagen de la culpa
  •  Aquí la culpa deja de ser una emoción con una función para convertirse en una carga inútil y sin sentido. Y en tonces ¿qué hacemos con ella? ¿Cómo se trabaja la culpa en las diferentes situaciones?
  1. En el primer caso, se tratará de motivar a la persona para llevar a cabo una acción resolutiva e intentar restaurar los daños si se puede. Según el caso, previamente entrenaremos a la persona en toma de decisiones, habilidades sociales... Pero siempre el objetivo último será llevar a cabo una actuación restauradora.
  2. En el segundo caso, se trata más de trabajar a nivel cognitivo, los pensamientos e ideas irracionales que llevan a la persona a sentirse culpable de forma injustificada por algo que no depende de ella. La sobreestimación de responsabilidad, tan característica del TOC pero que se encuentra en muchas personas que no padecen el trastorno, será un punto clave a trabajar aquí.
  3. En el tercer caso, también será un trabajo de tipo cognitivo pero está vez centrado más en  aumentar la tolerancia a la frustración del paciente. Hemos de ayudarle a, como diríamos coloquialmente, "pasar página". 
Desde mi punto de vista, la situación "más fácil" (de lo malo, lo menos malo) sería la primera, aquella en la que trabajamos para llevar a cabo un cambio en el contexto. Las otras dos las considero más complicadas porque el trabajo cognitivo implica  trabajar ideas muy arraigadas. También comentarte que, al menos desde mi experiencia en consulta, las personas nunca vienen con el objetivo principal de mejorar su gestión de la culpa, esto es algo que sale más tardey cuya trascendencia en el problema princpal (aquel por el que viene el paciente) se va viendo conforme pasan las sesiones. Y es ahí cuando surge el interés en trabajarla.

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Tuesday, 17 July 2018

Álex

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Hoy el post lo ha escrito un paciente con TOC que llevo desde hace ya algún tiempo. Álex acudió a consulta a raíz de un TOC por contaminación mental que prácticamente acaparaba su día a día desde que se levantaba. El trastorno llevaba presente  en la vida de Álex  desde que él puede recordar pero no decidió  intentar terapia hasta hace relativamente poco, ya que tuvo un intento  en su adolescencia que no  resultó útil y esto le desmotivó por completo para seguir buscando.
Le  sugerí que podía contar su caso en el blog pensando que podría ayudar a otras personas en situación similar, ya que el paciente ha mejorado significativamente su situación y con ello ha visto aumentada su calidad de vida de forma considerable.
Las sesiones se dieron por Skype y quincenalmente. El hecho de que las sesiones no fueran semanales no fue problema, ya que  lo compensó con gran motivación y trabajo constante.Trabajamos la Terapia Basada en la Inferencia  junto a Exposición con Prevención de Respuesta. Además, apuntar que el paciente no se ha medicado en ningún momento a lo largo de la terapia.
Aunque Álex ha mejorado mucho, no hay panaceas. Hay que seguir trabajando y puliendo cosas para que los resultados de hoy en día ( ya lleva bastantes  meses muy estable) se mantengan en un futuro. El paciente aún ha de vigilar ciertos temas y ha de insistir en seguir trabajándolos.

Ningún tipo de terapia es válida para el 100% de los pacientes en ningún tipo de trastorno. No hay ninguna terapia que sea eficaz para todos pero sí es cierto que con motivación, trabajo y constancia se puede conseguir mucho en una gran parte de los casos. Álex es uno de esos casos. Aquí te dejo pues con su relato. Decirte que no pido pautas concretas a la hora de que el paciente escriba el post, dejo que exprese libremente y a su manera cómo ha vivido el proceso, que a fin de cuentas es el objetivo de este tipo de escrito.
Gracias  Álex por compartir tu experiencia con nosotros, estoy convencida de que a más de un@ le resultará de ayuda.


Resultado de imagen de experienciaHasta hace algo más de un año que empecé a tratarme con Sara por el TOC, tengo 51 años y he vivido con el trastorno desde mi infancia...¿Por qué he esperado tanto tiempo para ir al psicólogo? Porque cuando leía acerca de la archiconocida terapia de exposición y prevención de respuesta o miraba algún documental o vídeo del tema, me faltaba “algo”...Pero un afortunado día tropecé en Youtube accidentalmente con una charla donde se exponía la “terapia basada en la inferencia” y ahí fue cuando dije “Aquí está la pieza que me faltaba, esta es la clave, lo que puede desmantelar el poder del TOC”... Empecé a entender el TOC y como operaba.

Claro que la terapia basada en la inferencia incluye las exposiciones, la diferencia está en cómo te prepara para defenderte de los bombardeos del TOC. En el pasado notaba que la exposición sola se convertía en un infierno insuperable, ahora es diferente. Cuando en terapia aprendes: “Cómo el TOC se mantiene con vida”, cómo funciona “tu historia toc”, “tu inferencia inductiva errónea”, “tu renuncia  a la información que te dan los 5 sentidos en el área TOC” y muchas cosas más…..Vas a las exposiciones con efectividad y energía ¡incluso me ha ocurrido que se me han desactivado  rituales  con los que llevaba años! Aunque no estoy totalmente recuperado, sí ha cambiado mi vida radicalmente desde que empecé la TBI, me he liberado de la mayoría de los rituales que me quitaban tiempo y funcionalidad en la vida práctica, la vida se ha vuelto 80% más cómoda. Un verdadero triunfo.
Mi mente y mi experiencia han cambiado totalmente. Ya cuando en mi vida diaria el TOC me lanza un dardo, reacciono de manera totalmente diferente y puedo desactivar la mayoría de los efectos TOC. Digo la mayoría porque estoy en proceso todavía. Esto es un entrenamiento y requiere muchísima constancia y compromiso pero vale la pena. Hay que ser disciplinado, hacer las tareas, dedicar tiempo a leer y reflexionar sobre los escritos que te dan en terapia,saber que el estado de ánimo es variable y no dejarte llevar por eso, sino con la meta fija en la mira seguir adelante…..Yo personalmente añadiría algo que me ha ayudado tremendamente y es escuchar  a diario las charlas de Sara en Granada y Valencia, están llenas de ejemplos y tips que por lo menos en mi caso han sido como vitaminas….yo las he convertido en mp3 y las llevo en el móvil, las escucho en el metro, caminando etc.... estoy plenamente convencido de que este es el camino para arrancar de raíz el TOC y quitarlo de nuestras vidas.
        

Saludos. Álex.







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